Sistema inmunitario

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¿Qué es el sistema inmunológico?

El sistema inmunológico es la defensa natural del cuerpo contra las infecciones, como las bacterias y los virus. A través de una reacción bien organizada, su cuerpo ataca y destruye los organismos infecciosos que lo invaden. Estos cuerpos extraños se llaman antígenos. La inflamación es la respuesta del sistema inmunológico a los antígenos.

En las personas que gozan de buena salud, el sistema inmunológico puede distinguir entre los tejidos propios del cuerpo y los extraños que lo invaden, tales como virus y bacterias. Cuando el sistema inmunológico no funciona correctamente, no identifica la diferencia entre los tejidos propios del cuerpo y los agentes que lo invaden. Cuando esto ocurre, el sistema inmunológico produce por error inflamación en contra de tejidos o partes del cuerpo normales, tales como las articulaciones.

¿Por qué a veces el sistema inmunológico no funciona correctamente?

Se desconocen las razones por las que el sistema inmunológico no funciona correctamente. Las enfermedades que se desarrollan cuando el sistema inmunológico no funciona correctamente se denominan enfermedades autoinmunes.

A pesar de que los trastornos del sistema inmunitario no se suelen poder prevenir, puedes contribuir a que tu sistema inmunitario se mantenga más fuerte y luche contra las enfermedades manteniéndote bien informado sobre la afección que padeces y colaborando estrechamente con tu médico.

Y si tienes la suerte de estar sano, puedes ayudar a tu sistema inmunitario, lavándote las manos a menudo para prevenir las infecciones, alimentándote bien, haciendo abundante ejercicio físico y haciéndote revisiones médicas regulares.

¿Qué son los trastornos del sistema inmunológico?

Cuando el sistema inmunológico no funciona correctamente, se puede producir una serie de enfermedades. Las alergias y la hipersensibilidad a ciertas sustancias se consideran trastornos del sistema inmunológico. Además, el sistema inmunológico desempeña una función en el proceso de rechazo de órganos o tejido trasplantado. Otros ejemplos de trastornos inmunológicos son:

  • Enfermedades autoinmunes, tales como diabetes juvenil, artritis reumatoide y anemia.

  • Trastornos de inmunodeficiencia, tales como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) e inmunodeficiencia combinada grave (IDCG).

Problemas que pueden afectar al sistema inmunitario

1. Trastornos por inmunodeficiencia

Las inmunodeficiencias ocurren cuando se carece de una parte del sistema inmunitario o bien hay una parte de él que no funciona correctamente

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Algunas personas nacen con una inmunodeficiencia (es posible que sus síntomas no se manifiesten hasta momentos posteriores de la vida.)

Las inmunodeficiencias también se pueden adquirir a través de infecciones o al medicarse con ciertos fármacos.

Las inmunodeficiencias adquiridas (o secundarias) se suelen desarrollar después de que una persona pase una enfermedad, aunque también pueden ser consecuencia de la desnutrición, las quemaduras u otros problemas médicos. Ciertos medicamentos también pueden causar problemas en el funcionamiento del sistema inmunitario.

2. Trastornos autoinmunitarios

En los trastornos autoinmunitarios, el sistema inmunitario ataca equivocadamente órganos y tejidos sanos del propio cuerpo como si fueran invasores extraños.

Entre las enfermedades autoinmunitarias, se incluyen las siguientes:

  • El lupus  es una enfermedad crónica caracterizada por el dolor y la inflamación de músculos y articulaciones.

  • La artritis reumatoide juvenil  actúa como si ciertas partes del cuerpo, como las articulaciones de rodillas, manos y pies, fueran tejidos extraños y los ataca.

  • La esclerodermia, puede provocar inflamación y lesiones en la piel, las articulaciones y los órganos internos.

  • La espondilitis anquilosante es una enfermedad caracterizada por la inflamación de la columna vertebral y de las articulaciones, provocando dolor y rigidez.

  • La dermatomiositis juvenil es un trastorno que se caracteriza por la inflamación y las lesiones en piel y músculos

3. Trastornos alérgicos

Los trastornos alérgicos ocurren cuando el sistema inmunitario reacciona de forma desproporcionada al exponerse a ciertos antígenos ambientales. Las sustancias que provocan estos ataques se llaman alérgenos. La respuesta inmunitaria puede causar síntomas como hinchazón, ojos llorosos y estornudos, e incluso una reacción de riesgo vital llamada "anafilaxia". Tomando unos medicamentos llamados "antihistamínicos" se pueden aliviar la mayoría de los síntomas alérgicos.

Algunos de los trastornos alérgicos son los siguientes:

  • El asma es un trastorno que puede provocar problemas para respirar y que se suele deber a una reacción alérgica por parte de los pulmones.

  • El eccema es una erupción asociada a picor, también conocida como "dermatitis atópica".

¿Qué productos son buenos para el sistema inmunológico?

Las defensas son las puertas del organismo que impiden la entrada de virus y bacterias. Por eso, cuando están bajas desarrollamos con más frecuencia enfermedades, siendo clave fortalecerlas para cuidar la salud.

La equinácea

Es una de las plantas con acción inmunoestimulante, ayudando a nuestras defensas a “ponerse a punto” cuando éstas se encuentran bajas y actuando como un buen preventivo frente a catarros y resfriados en niños, ancianos o personas con un sistema inmune debilitado por algún motivo (estrés, mala alimentación, estados de convalecencia…) Esto es lo que le hace uno de los productos estrella para subir las defensas.

Vitamina C

La vitamina C juega un papel fundamental al aumentar la respuesta de los leucocitos y el interferón y protegernos frente al daño oxidativo gracias a su acción antioxidante. La vitamina C o ácido ascórbico es uno de los complementos alimenticios indispensables cuando llegan los cambios de estación. Se trata de una vitamina hidrosoluble, la cual podemos incluir en nuestra alimentación a través de frutas como los cítricos, kiwis, fresas y verduras y hortalizas como el pimiento y el tomate.

Participa en numerosas funciones, como la síntesis de colágeno (proteína estructural por excelencia. Se hace especialmente necesaria en personas expuestas a agresores externos como el tabaco, el estrés o el uso de determinados medicamentos.

Vitamina D

Es una vitamina liposoluble y un nutriente esencial, por lo que tiene que ser aportada de forma externa a través de suplementos o a través de la dieta. La  vitamina D3 es su forma activa y actúa como hormona en nuestro cuerpo al ser sintetizada en nuestra piel a partir de su conversión gracias a los rayos ultravioletas del sol.

Sus propiedades inmunoreguladoras aumentan la maduración y proliferación de los linfocitos, y reducen respuestas pro-inflamatorias. Estudios demuestran su uso terapéutico en enfermedades autoinmunes  como puede ser la artritis reumatoide, la enfermedad inflamatoria intestinal o la psoriasis, mejorando su evolución.

Esta vitamina tiene gran importancia en la absorción del calcio para evitar enfermedades como el raquitismo o la osteoporosis. La vitamina D es de vital importancia para la buena salud de nuestras defensas.

La carencia o déficit de vitamina D es uno de los más prevalentes entre la población española. Existen diferentes causas por las cuales no se obtiene una cantidad suficiente de vitamina D: menor tiempo de exposición al aire libre durante el invierno, el uso de cremas con altos factores de protección durante el verano, problemas de mala absorción intestinal o una dieta pobre en este nutriente.

Lo primero que debemos seleccionar es la forma activa de la vitamina, es decir en forma de vitamina D3. Además debemos buscar la dosis que mejor se adapte a nuestras necesidades.

Própolis o propóleo (la medicina natural para el sistema inmunológico)

El  própolis o propóleo ayuda a nuestras defensas, incluso a combatir el desarrollo de virus, bacterias y hongos. Es el “antibiótico natural“por excelencia y está indicado como antivírico, antifúngico y antibacteriano.

Asimismo también es importante su función inmunoestimulante.

Uña de gato (Uncaria tomentosa)

Esta planta tiene propiedades  analgésicas, antifúngicas y antivirales.

Hoy en día numerosos estudios demuestran su utilidad para el tratamiento de enfermedades osteoarticulares, como puede ser el reuma o la artritis. También es un refuerzo “extra” para las defensas  en caso de estar con tratamientos agresivos como pueden ser sesiones de radio o quimioterapia o tratamientos con corticoides y en todos aquellos estados en los que el sistema inmune se encuentra debilitado.

Estimulante natural de la función inmunitaria.

Jalea real

La jalea real se considera el “oro“de la colmena y no es de extrañar.

Contiene gran cantidad de vitaminas del grupo B (B2, B3, B5, B6 …) , ácido fólico, gammaglobulinas y aminoácidos. Nos aporta también minerales como el hierro, calcio, zinc o potasio.

La jalea real, es un excelente energético y estimulante del sistema nervioso, indicado en aquellos momentos en los que tu cuerpo y tu sistema inmune te piden un plus de salud y energía. Mejora también la oxigenación cerebral y regulariza trastornos digestivos gracias a las múltiples enzimas que contiene de forma natural.

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